Ya es definitivo, y aunque a priori, no me daba ninguna pena, ahora que se que ya está hecho, debo reconocer que sí siento un poco de lástima. La casa de mis padres, lo que fue mi casa, se ha vendido.
Ayer fui a recoger las cosas que aún me quedaban por allí; libros, cajas con tonterías, figuritas, algún retrato... y bueno, a despedirme de mi habitación, la cocina, el comedor....
Siempre dije que en esa casa pasé muy malos momentos, desde pequeña, oía discutir a mis padres, luego a mi hermana con mi madre, y luego a mi madre y a mí.
De mis hermanas, yo fui la última en irme de allí. El primero que se marcho fue mi padre, por orden de un juez. Recuerdo prefectamente ese día. Y recuerdo la alianza de casado de mi padre sobre la mesita de noche.. LLevaba poco equipaje, yo tenía ocho años, y cuando se despidio de nosotras en la puerta yo estaba convencidisima que iba a volver. Que se arreglarían todos los problemas y que pronto estaría de vuelta. No fue así.
Luego se marcho mi hermana, la más mayor, primero para estudiar y después de aprobar y volver pidio plaza fuera de la isla, a Murcia, donde actualmente vive. Y más tarde se fue mi agran apoyo, mi hermana Alicia. Se fue porque la relación con mi madre era imposible y ahí me quede yo. Sola con mi madre. Nuestra relación también fue muy dificil, yo pase una adolescencia un poco rebelde, le di un par de disgustos, no me gustaba su forma de tratarme, igual que trataba a mis hermanas, pero yo me sentía muy diferente a ellas. Yo necesitaba un trato distinto porque así como a ellas todo se la pelaba, a mí todo me afectaba. Y mi madre eso nunca lo entendió. A pesar de eso, y porque a mi madre la quiero igual que a mi padre, tarde en irme de allí. El sentimiento de culpabilidad por dejarla sola, hacia que mi marcha de esa casa se retrasara bastante. Para mi no era tan facil como para mis hermanas el hacer la maleta y decir, me largo de aquí mamá. Yo sentía que la abondonaba, que le iba hacer daño. Y casi fue así. En cuanto me fui, senti un dolor muy grande y ella me reprocho que al irme yo de allí mi padre le reclamaría la mitad del piso por lo que se vería en la calle. Y así ha sido. Ahora, que ya ha pasado el tiempo y lo veo todo con otros ojos, no me siento culpable. Pienso que es ley de vida y que tarde o temprano tenía que pasar. Yo no podía renunciar a mi futuro para proteger a mi madre. Es más, como en mi casa siempre reinó el egoismo y cada una barría pa' su casa, porque no iba hacerlo yo?
Así que ya está. Ya terminó todo. Cierro la puerta de lo que fue mi habitación y me quedo sólo con lo bueno. Que aunque fue poco, me da para contar unas lineas:
Lo que fue mi habitación, antes fue "la leonera"; una salita con TV y un mueble con nuestros juguetes. Allí pasabamos los días, mi madre nunca quiso utilizar el comedor para no estropearlo, así que estropeamos esa habitación. Un sofá de sky, una mesa baja de madera donde nos subiamos a bailar, una alfombra en invierno... y muchas nocheviejas con Martes y Trece y la empanadilla. Al separarase mis padres, cambiaron muchas cosas en esa casa. El comedor abrió sus puertas y la leonera desapareció para hacerle una habitación a mi hermana mayor. Más tarde pasaría a ser mi habitación.
Entonces recuerdo las noches allí metida estudiando a muerte para un exámen, con un vaso hasta arriba de café y miles de cigarrillos. Mi armario lleno de ropa y mis cajitas llenas de collares. Un espejo colocado de una forma original donde podía verme el cuerpo entero. Un escritorio lleno de cosas que casi ni me dejaba sitio para los libros. Y a mitad de noche ponerme a ordenarlo todo por los nervios previos al examen. Una cama con un edredón horroroso a juego con las cortinas. Mi diario sobre la estantería, aquel que fue violado tras mi marcha.
Pero si recuerdo más atrás, cuando era más pequeña, pienso en la otra habitación, la grande, la que compartiamos mi hermana y yo. Allí hubo secretos, noches de: Alicia, me coges la mano?, discursiones entre hermanas, ropa a medias, ella fumando de escondidas en la ventana. Incluso hubo una época que en esa habitación dormiamos las cuatro (mis hermanas, mi madre y yo) fue cuando mis padres ya estaban muy mal y no se querían ver ni en pintura.
De la cocina no guardo muy buenos recuerdos, prefiero ni hablar !
De la habitación de mis padres si que guardo algo bueno, primero porque hubo una época que dormí con mi padre, mi madre dormía en mi cama. Y recuerdo la radio por la noche, sus ronquidos y mis toquecitos para que dejara de roncar. Recuerdo que él madrugaba y entonces quedaba una cama enorme para mi sola. Cuando él se fue, pasé a dormir con mi madre, nos dabamos calorcito la una a la otra, y las noches que ella salía de copas, pues también me quedaba con esa cama enorme para mi.
En fin, que aunque diga que no, que allí pasé cosas muy malas, me pongo tontuna al saber que ya no entraré más allí. Que ahora cuando voy a casa de mi madre, voy a otra casa, a una de alquiler que todavía me parece un poco fría. Pero que quizá pasado un tiempo ya sienta que es casa de mi madre, aunque claro nunca será el 2º piso del nº 22 de la c/ Balanguera.
Un besito y feliz fin de semana.
La foto de la semana no es más que esta. Una que saqué de mi habitación sin muebles, con mis cosas por el suelo, algunas me las he quedado, otras han pasado a mejor vida.